Desperté súbitamente. Me encontraba tirado en una cama, en una habitacion en la que crepitaba el fuego de la chimenea. No recordaba haber llegado a Edoras, debí de haberme quedado inconsciente por el cansancio. Una mujer me acercó un trapo a la frente y me preguntó como me sentía.
-Mi bienestar poco importa ahora, traigo noticias para el Rey Theromer- me expresé con rapidez para terminar mi misión
-Sin embargo debes descansar- me replicó la mujer
-Tendré tiempo para el descanso después de notificar a mi Rey. En lo que entregue mi mensaje regresaré para terminar mi recuperación. Ahora, si me disculpa...- la hice a un lado y tomando mi espada y la camisa de algodon que llevaba bajo la armadura (pues me hallaba con el pecho al descubierto) salí de la casa.
En el exterior la mañana asomaba en el horizonte, volviendo aún mas imponente el castillo del Rey en la cima de la colina en la que la ciudad de Edoras se alzaba.

Subí la colina hasta el palacio. Al entrar los guardias me dieron paso cuando anuncié que era un mensajero que venia con noticias importantes. Al parecer la historia del hombre que encontraron cerca de Edoras inconsciente se habia propagado con rapidez.
Al entrar, me acerqué al trono del Rey e hice una reverencia al tiempo que decía:
-Salve, Rey Theromer-
-Levantate, chico, y dime que te ha traido ante el mi- sentenció el Rey
-Majestad, he avistado un contingente de orcos cruzando Rohan en dirección a Gondor. Desde entonces, ha viajado sin parar dia y noche con el objetivo de entregar este mensaje-
-Has hecho bien, chico, pero desgraciadamente has tardado un poco mas que otros. No era la primera compañia de orcos que cruza la region desde hace poco. Tengo entendido que en el este se han divisado muchas de estas compañias viajando desde Fangorn al Bosque Negro, al parecer descendiendo de las montañas nubladas-
-Entonces he fallado miserablemente en mi misión-
-Eso no es del todo cierto, chico, pero nada se puede hacer. A partir de ahora te dedicaras a recuperarte de este maratón frenético. Los Rohirim ya han partido en poz de los orcos, así que nada se puede hacer ahora mas que esperar-
-Su majestad- dije, al tiempo que hacia otra reverencia y me retiraba a la cabaña donde la mujer que me daba refugio me esperaba para hacerme comer el desayuno.